Re encuentro en Londres
Después de nuestro encuentro en Sofía, nos volvimos a encontrar en Varna durante nuestra escapada a la playa. Sin embargo, después de eso, no nos volvimos a ver y solo nos comunicábamos a través de mensajes de WhatsApp y leyendo sobre nuestras vidas en este blog.
Pero a veces, la vida nos sorprende con giros inesperados y nos reencuentra con personas que pensábamos que no volveríamos a ver por mucho tiempo.
Dani ya se encontraba en Londres, trabajando arduamente para salir adelante después de su lesión en Italia, que la dejó sin recursos. Mientras que Ceci aun no tenía claro si quedarse una temporada en Londres o volver a Chile, ya que los voluntariados en Londres no estaban saliendo y el dinero no abundaba. Pero de momento el plan era encontrar un lugar para vivir juntas y trazar líneas de nuestro futuro.
En la búsqueda de hogar común, Dani recordó que mientras realizaba un voluntariado en voluntariado LHA, conoció a un chico venezolano que compartía habitación por un precio accesible de 350 libras al mes. Aunque esta tarifa sonara muy económica para estar en Londres, la ubicación resultaba complicada, pero mientras encontrábamos un alojamiento para ambas, Ceci se quedó allí. (estuvo casi 1 semana y el chico amablemente jamás nos cobró).
Finalmente, cuando Dani encontró un lugar más cercano al centro de Londres, negociamos con la dueña de la casa para que Ceci se quedara con nosotros casi 2 semanas sin ningún cargo adicional (solo tuvo que comprar un colchón inflable para dormir y ayudar a la dueña en tareas básicas). Esta oportunidad resultó excelente para nuestra economía. Mientras Ceci trabajaba de forma remota, Dani salía a trabajar y, cuando teníamos tiempo libre, explorábamos juntas la vibrante ciudad de Londres y además pudimos juntarnos con viejos y nuevos amigos que también estaban en la ciudad.
Después de atravesar diferentes situaciones y desafíos, y determinar que nos separaríamos, reafirmamos la importancia de la amistad y la solidaridad en momentos difíciles. A veces, las personas que menos esperamos pueden aparecer en nuestras vidas y marcar la diferencia. Nuestra experiencia en Londres no solo nos permitió ahorrar dinero, sino que también nos enseñó a valorar los pequeños gestos de generosidad y apoyo mutuo.
Ahora, con nuevos recuerdos y amistades, estamos listas para seguir explorando el mundo tanto juntas como separadas, enfrentando cualquier obstáculo que se presente en el camino. Porque al final del día, son las conexiones humanas las que hacen que cada viaje sea verdaderamente memorable.

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