Marruecos – Colores, olores, sabores, religiones … (parte 1)


 Debo iniciar esta historia, agradeciendo públicamente a mi amiga Claudia, pues de no ser por su estupenda idea y su habilidad al volante, probablemente el viaje no hubiese sido igual de memorable. Dicho esto, comienzo a describir la experiencia que fue este país!

La idea de viajar a Marruecos parte porque el lugar donde estábamos estudiando ingles vende un tour al desierto y a Marrakech a bajo costo. Claramente fuimos las primeras en inscribirnos, el viaje iniciaba un martes pero Claudia fue visionaria y me dijo “vámonos el fin de semana anterior, así aprovechamos de viajar y conocer más el país”, obviamente la mejor idea!

Empezamos a buscar pasajes de avión, bus, tren, alojamiento, lugares turísticos, todo lo necesario para aprovechar al máximo el viaje. Conclusión … lo más rentable era arrendar un auto y recorrer por nuestra cuenta y alojar en Riad que son hermosos, cómodos y baratos.

Nuestra primera parada fue Marrakech, porque los vuelos son más baratos a ese destino. Llegamos al aeropuerto, rentamos un auto (regateamos el precio por supuesto) y nos fuimos a Rabat. Encontrar el lugar donde nos quedaríamos fue una odisea, ya que se encontraba dentro de la medina, no sabíamos como ingresar con el auto y el mapa nos enviaba a cualquier parte, pero lo logramos! Pasamos la noche y de amanecida fuimos a ver los lugares turísticos de la capital. No son muchos, pero si valen la pena.

Pasado el medio día nos fuimos camino a Fez, mi lugar favorito, mezcla perfecta entre lo nuevo y lo antiguo. La medina es un laberinto grande y hermoso donde encuentras de todo, variedad de sabores, olores, personas de diferentes culturas/ religiones. Es un mar de experiencias inmenso y colorido, puedes literalmente perderte dentro de la medina y estar todo el día. Nos quedamos en un Riad fabuloso, donde nos trataron muy bien y nos hicieron una cena enorme y riquísima. Probamos carne de camello!

Al día siguiente nos fuimos a Chefchaouen más conocida como la ciudad azul, fue un viaje largo (está como a 3 horas y media de Fez) y un poco difícil de inicio, ya que la carretera para llegar no está en muy buen estado. No es tan fácil llegar como parece, sobre todo porque de acuerdo a las lluvias es impredecible saber si la carretera estará abierta o no. Pero tuvimos suerte y llegamos. Un nuevo laberinto hiper turístico, pero aún así mas tranquilo, al aire libre donde destaca claramente el color azul de todas las paredes, pero la decoración en base a flores principalmente es muy colorida. Me pareció un lugar muy armonioso para ser tan turístico. Por supuesto estuvimos de compras y era obligatorio regatear, si no lo hacias hasta se ofendian un poco (suena loco, pero es cierto).

Ese día era el cumpleaños de Claudia, cuando llegamos por la noche el administrador del Riad le tenía preparada una pequeña celebración y después junto a él y un amigo de él nos tomamos unas copas de vino en la terraza. Fue muy interesante compartir con personas tan distintas a nosotras, entre las complicaciones propias del lenguaje y nuestros estilos de vida tan diferentes claramente las risas abundaron.

Al día siguiente partimos a Marrakech a devolver el auto y unirnos al tour por el desierto con nuestros compañeros de instituto ... Pero esa historia, irá en una segunda parte ...

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