Brasil - Mi viaje por Río de Janeiro


Mi segundo viaje desde que me volví a instalar en Chile. Este era un viaje que estaba pendiente. Desde hace muchos años con mi amiga Adriana teníamos puestos los ojos en este destino, pero no se había podido concretar hasta ahora.

El hotel elegido estaba ubicado en Copacabana, rodeado de hermosas y tranquilas playas y muchos bares y restaurantes. Copacabana una muy buena idea, ya que estaba muy central, "el barrio era bueno" y a pocas cuadras podías encontrar lo que quisieras. Además como Río el plano, es bastante caminable si te gusta andar y toleras bien en calor.

Este viaje siempre estuvo pensado como un destino de descanso, la idea era playa, piscina y caipiriñas y eso hicimos, por lo mismo la mayor parte del tiempo lo pasamos en el hotel. 

Pero como algo de cultura y conocimiento debíamos de adquirir en este viaje, tomamos la sabia decisión de pagar un tour por los “imperdibles de rio”, un tour que nos tomó unas 8 hrs app y procedo a relatar.

Iniciamos nuestro tour en la van que nos pasó a buscar al hotel, desde ahí tomas rumbo hacia el tren que nos llevo la cima del Corcovado donde íbamos al encuentro de la célebre estatua del cristo redentor y de la vista panorámica de la urbe carioca desde el mirador. Muy a nuestro pesar, solo estuvimos con el Cristo y gracias a un rayo de sol milagroso logramos unas buenas fotos, porque el día estaba muy nublado y de la vista panorámica no hubo nada. Importante mencionar que tomamos el tren porque, aunque es más caro, logras estar inmerso en la Foresta da Tijuca, el bosque urbano más grande del mundo, apreciándolo desde la máxima comodidad y sin posibilidad de tropezarte con la fauna nativa. (Yo no quería encuentro con bífidas y Adriana no quería encuentro con arañas, cada una con sus miedos)

Con una ligera lluvia, dejamos atrás el corcovado para visitar solo por fuera el Maracaná y el Zambodromo, tomar las fotos de rigor y partir hacia la Catedral metropolitana, un templo piramidal con unos vitrales hermosos y una arquitectura de verdad alucinante. Dejando atrás estas 3 visitas partimos a las escaleras de Selaron donde sinceramente no se puede apreciar mucho el arte que la rodea, pues la multitud de turistas, el clima y la cantidad de locales vendiendo o pidiendo dinero no da permiso para aquello. No obstante, es parada obligada y me imagino que con calma se puede disfrutar mucho más.

Finalmente, y no menos importante, por el contrario, nos fuimos a Pan de Azúcar, esta montaña inmensa desde donde ves todo río. Subimos a un teleférico precioso y amplio que hace 2 paradas. Ambas paradas cuentan con restaurantes, bares, negocios de souvenirs y baños además de obviamente un paisaje hermoso y una vista espectacular.

La segunda sabia decisión de este viaje, fue haber pagado un traslado desde y hacia el aeropuerto con antelación (unos 35 €). Aunque claramente aumenta el valor del viaje te saca de apuros. Nosotras llegamos de noche por lo que las alternativas de traslado eran menos y más caras y al devolvernos fue la salvación, ya que un tramo de 30 minutos se convirtió en 2 hrs por los atascos en el tráfico (de haber tomado un uber o un taxi, no te cuento lo que hubiésemos tenido que pagar)

Para que voy a mentir, aunque en teoría en mi cabeza era un viaje low cost, hubo un par de cosas que se salieron del presupuesto, pero valió totalmente la pena.


Datos Útiles

Idioma: Portugues. Pero el español e ingles es bastante fluido

Moneda: Real (los necesitas para comprar cosas en la playa, para lo demas TC)

Transporte: Super bien conectado todo. Distancias no muy largas, vale la pena andar en taxi y/o uber ya que es barato y no mucho atasco.

Comida típica: Feijoada, Moqueca, Farofa y obvio su queso en la playa.

Bebida típica: Caipiriña

Comentarios

Entradas populares de este blog

Marruecos – Colores, olores, sabores, religiones … (parte 1)

Escocia – y sus iglesias desacralizadas.