Renuncié y me fui a viajar by Daniela Luna
Dejar todo y comenzar a viajar
Renunciar y despedirte de todo para cumplir tu sueño de comenzar a viajar
La primera motivación que tuve fue gracias a mi papá. Después de expresarle mi cansancio y tristeza por trabajar en una oficina donde apenas veía el sol al asomarme por la ventana o al salir a comprar algo en la tienda de la esquina o en el Oxxo, donde el acoso laboral era constante: al despertar, en el camino al trabajo, durante la hora de la comida, al salir del trabajo, en el trayecto a casa desde el trabajo, e incluso los fines de semana y días festivos. En resumen, mi vida se había reducido a eso.
Mi padre me recordó uno de mis sueños, el de viajar como mochilera, con rastas, llevando solo una maleta, un pantalón y una sudadera de jerga, explorando nuevos caminos y horizontes. Aunque todavía no había llegado a la parte de las rastas, la idea general resonaba en mí. Él me dijo: "Ve a viajar, no tienes ninguna responsabilidad que te ate aquí. Y cuando te canses de viajar, regresas y te metes en una oficina, como lo haces ahora".
Escuché sus sabias palabras y comencé a ver videos sobre cómo renunciar y empezar a viajar, averiguar cuánto dinero necesitaría por día para sobrevivir en Europa, investigar cómo estar en Europa durante más tiempo sin infringir las leyes. También veía documentales sobre los lugares históricos que deseaba visitar, entre muchas otras cosas. Mi plan era irme en un año después de vender todas mis posesiones, ahorrar lo máximo posible y asegurarme de que mis mascotas estuvieran en un lugar seguro y lleno de amor durante al menos un año.
Después de más de 6 meses buscando el vuelo más barato hacia Europa, finalmente encontré uno para el mes de mayo que llegaba a Barcelona. Sin dudarlo, lo compré, pero en ese momento los nervios no provenían de la emoción de una nueva aventura, sino de cómo iba a contarle a mi jefa y a mi entonces novio sobre mi decisión.
Empecé a vender todas mis pertenencias, desde platos hasta el refrigerador, cama, microondas y hasta el carro. Básicamente, vendí todo. Si regreso a México, comenzaré desde cero, pero siempre contaré con el apoyo de mi familia y amigos, por lo que no me siento desprotegida.
Con la maleta lista, los documentos en orden y mi renuncia lista, y a solo dos semanas de partir, el miedo y la inseguridad me invadían constantemente. Llegué a dudar de mi decisión, y creo que en ese momento la presión social (pues mi familia y amigos ya conocían mi proyecto) pesaba más que mis propios miedos.

Que difícil es lidiar con la presión social. Eso muchas veces nos aleja de nuestros sueños
ResponderEliminarJusto estoy en ese proceso... Trabajo como si mantuviera 5 criaturas, pero ahora es con la finalidad de ahorrar para iniciar un año sabático en noviembre que espero se extienda más allá de lo planeado 🥺
ResponderEliminaránimo con eso ! te juro que va a valer la pena al 100%
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