El catamaran de la muerte
Después de más de un año viajando por Europa, he vivido experiencias inolvidables, pero también enfrenté momentos inesperados y desafortunados. Uno de esos eventos ocurrió durante un viaje familiar en el Golfo de Nápoles, una experiencia que me enseñó la importancia de contar con un seguro de viaje adecuado.
Después de un año de no ver a mi familia, ellos decidieron viajar a Europa para poder encontrarnos y viajar juntos por un mes. El primer destino fue Nápoles, decidimos hacer un tour en catamarán por una semana por todo el Golfo de Nápoles. Todo iba bien hasta que, durante el segundo día del tour, en un momento de emoción, decidí unirme a mis primas y hermana saltando al mar desde el segundo piso del catamarán. Sin embargo, un pequeño desliz provocó que cayera dentro de la lancha de emergencia en el primer piso, sufriendo múltiples fracturas en mi hermosa manita.
En esa misma lancha fui llevada de emergencia al hospital de una isla cercana, donde me dejaron en la sala de emergencias. La barrera del idioma complicó la situación, ya que nadie hablaba español o inglés. Además, debido a la temporada de vacaciones en Italia, y los italianos, incluyendo los doctores, se toman muy enserio las vacaciones por lo que los cirujanos solo operaban los lunes y jueves.
Cabe destacar que mi accidente ocurrió un sábado. Cuando llegue a mi cuarto había 3 personas en lista de espera antes que yo, pero eso solo era de mi cuarto, por que había otro cuarto de 6 personas esperando también que habían llegado antes. Tenia la esperanza que me operaran el lunes pero eso no pasó, porque a las personas de mi cuarto nos operaron hasta el siguiente jueves, la verdad es que yo estaba desesperada, nadie me decía nada, mi familia se habían ido al tour del catamarán porque no se iba a desperdiciar el paquete se había contratado.
Durante esos días de incertidumbre, me sentí desesperada y vulnerable, sin entender completamente lo que estaba sucediendo ni teniendo a mi familia a mi lado. En lo que respecta a la comida del hospital, debo admitir que fue sorprendentemente deliciosa. Ya que era típicamente italiana y preparada en las instalaciones del hospital, realmente no tenía queja alguna.
Finalmente, llegó el día de la cirugía, unas horas antes de la operación, una traductora del hospital finalmente hizo acto de presencia. Para su sorpresa, nadie en el hospital le había hecho de conocimiento que una extranjera se encontraba en el hospital, hasta que revisó la lista de pacientes programados para cirugía y se dio cuenta de que, mi apellido no era italiano.
Ella tampoco tenía idea de lo que tenía ni por qué me iban a operar, solo me aconsejó que aprovechara la oportunidad para preguntar a los médicos en la sala de cirugía; Realmente su visita era porque necesitaba mi pasaporte y los detalles de mi aseguradora para poder gestionar el proceso de facturación.
Al llegar a la sala de operación yo estaba muerta de los nervios por la operación pero al entrar los médicos me recibieron con música de mariachi y gritando México, México. Aunque me sentía confundida y asustada, me reconfortó el trato amable del personal médico.
Cuando los médicos me preguntaron cómo me sentía, les respondí que estaba confundida porque no entendía lo que estaba pasando, no dijeron nada solo me preguntaron: ¿Cuál es tu comida italiana favorita? Mencioné que me encantaba la pizza y la melanzana a la parmigiana. Antes de que pudiera darme cuenta, perdí la conciencia debido a la anestesia que me administraron a través de la cánula.
Al despertar, por el dolor que tenia, me di cuenta que ya me encontraba en mi habitación del hospital. Lo más reconfortante fue ver a mi papá parado frente a mi cama con una sonrisa tranquilizadora diciendo que todo estaba bien, me dieron una pastilla tan fuerte que me volví a dormir y desperté el viernes en la mañana
Finalmente en esa mañana me dieron luz verde para ir a casa (o sea al catamaran de la muerte) para poder regresar a Napolí donde nos esperaba un viaje en familia por Italia y Francia. Al salir solo me pidieron mi correo para mandarle la cuenta, la anotaron en un papel reciclado, y después de un año (ahora puedo contar esta historia porque la verdad estaba muy afectada emocionalmente) aún no he recibido ni un solo correo del hospital o de la aseguradora.
Esta experiencia me enseñó la importancia de contar con un seguro de viaje. Personalmente, utilizo SafeWings. Aunque el proceso de reclamación puede ser complicado, vale la pena tener esa seguridad en caso de emergencia.
Recuerda, nunca subestimes la importancia de estar preparado para lo inesperado durante tus viajes. Con un seguro de viaje adecuado, puedes disfrutar de tus aventuras con mayor tranquilidad y seguridad.

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