Chile - Zona sur

Llegando a Chile, este fue mi primer viaje! Primer viaje 2024 y además mi primer viaje largo con mi sobrino quinceañero.

Como venía llegando recién, y quería seguir paseando, me decidí a ir a visitar a un par de amigas (ambas mencionadas en este blog, a Claudia en Chile Chico y a Adriana en Valdivia), ya que eso implicaba verlas, ponernos al día y además aprovechaba de conocer un poco más el sur de Chile. Y como mi sobrino estaba de vacaciones, lo anime a que me acompañara y accedió.

Este viaje desde el inicio fue planeado como low cost y sin itinerario fijo, solo con un par de ideas, razón por la cual fue toda una aventura.

Iniciamos el viaje en Santiago, la idea era ir de inmediato lo más al sur, o sea a Chile Chico. Pero la odisea inició en la llegada a Balmaceda que es el aeropuerto más cercano. Debíamos esperar cerca de 10 hrs para llegar a Chile Chico, debido a que la ágil interconectividad entre regiones solo existía en mi cabeza. Así que mejor nos fuimos al pueblo mas cercano Coyhaique, aprovechamos el día en un parque nacional hermoso, luego conociendo en centro cívico y decidimos pasar la noche ahí.

Al día siguiente salimos muy temprano 7 am, llegamos al bus que nos llevó al embarcadero puerto Ibáñez y posteriormente a la barcaza que atraviesa en lago General Carrera, lo cual suena bien pero nos tomo horas y sin desayuno, porque nuevamente restaurantes o algo similar en los lugares de espera, solo estaban en mi mente. Solo comimos chocolate, gracias a mi sobrino que siempre anda con su snack de chocolate bajo el brazo.

Por fin llegamos cerca de las 2 pm a Chile Chico, Claudia nos esperaba a la bajada de la barcaza, para darnos alojamiento y hacer de guía turística de su ciudad. Estuvimos varios días ahí, Claudia asumió muy bien su rol y nos llevo a un montón de lugares preciosos, fuimos a desayunar a bahía Jara, de camping a puerto guadal, una mini escalada para encontrar la cascada el maqui y obviamente la ciudad misma. Debo decir que es un lugar lleno de verde, lluvias inesperadas y mucho, pero mucho viento.

Ya cuando debíamos pensar en el retorno, apareció el tema de la interconectividad de nuevo, pensar en como llegar a Valdivia que era nuestra siguiente parada, se volvió un parto. Eran muchas horas en bus, haciendo varias paradas en varios pueblos ya que los buses tienen horas muy definidas de salidas siempre por la mañana, lo que significaba estar en varios lugares que no teníamos contemplado por lo que se nos alargaba mucho el viaje. Mi idea de viaje nocturno para ahorrar tiempo y dinero en alojamiento se fue a la basura.

Así que plan B. Cruzar a Argentina, hacer menos paradas y conocer nuevos pueblos, aquí la interconectividad era un poco mejor y había buses con tramos más largos y de noche. Así que el ultimo día Claudia nos llevo al otro lado de la cordillera, nos presentó el pueblo Los Antiguos y nos dejó en el bus, donde empezó el segundo tramo de nuestro viaje (el cual detallare en otra entrada).

Después de unos días en Argentina, cruzamos a Chile a nuestra tercera y última parada, Valdivia. Aquí nos esperaba Adriana. Ella solo nos dio alojamiento y destinó el trabajo de guía turístico a su marido, ya que debido a su trabajo ella en eso no nos pudo ayudar. Aquí conocimos el centro cívico, el parque SAVAL y tuvimos la suerte que nos tocó la fiesta de la cerveza que por supuesto supimos aprovechar. El viaje aquí ya se tornó más citadino, más casero y por supuesto aprovechamos el descanso que nos brindaba estar en una hermosa parcela, para reponernos, tomar aire puro y tener fuerzas para volver a Santiago. 

Fue un viaje muy entretenido, esto de improvisar fue genial! Sobre todo porque le pude mostrar a mi sobrino otra forma de viajar, más livianos, más aventurero y  sin mucha expectativas, solo el vivir el día a día. 


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